Estoy llena, pero quiero más comida

¡Estoy llena, pero quiero más comida!

Por la Dra. Michelle May

 “Me siento frustrada. Mi estómago está en un 8+, ¡pero mi boca aún está hambrienta! Se que no tengo hambre física, pero quiero cierta sensación en la boca (concretamente, salado y crujiente). La comida que preparé era sabrosa y saciante, así que no entiendo cómo puedo desear más comida cuando estoy llena.” foto psot

Esta gran pregunta me llegó hace poco a través de nuestra comunidad de apoyo (Mindful Eating Support Community); es suficientemente común para asegurarse un post en este blog. (Por cierto, con el “8+” ella se refiere a su nivel de saciedad en la Escala de Hambre y Saciedad. Un 8 significa que está en el punto de incomodidad).

Vamos a explorar cinco de las razones más comunes para sentirse lleno pero desear seguir comiendo – y formas en que la alimentación consciente puede ayudar.

Cinco Razones por las que Quieres Seguir Comiendo

  1. Eliges una comida que no es la que deseabas en realidad.

La satisfacción no viene solo de la saciedad física,  sino también  de disfrutar plenamente la comida que eliges. Puedes querer continuar comiendo porque no has satisfecho tu “hambre hedonista”, que brota de la anticipación del placer de comer. Los programas de Alimentación Consciente ¿Tengo Hambre?  enseñan estrategias específicas que pueden ayudar a equilibrar el comer para nutrirse con la comida por placer. Aquí tienes un par de pistas:

  • Haz una pausa para preguntarte, ¿Qué es lo que quiero? Antes de seleccionar la comida. Esto ayudará a elegir algo más adecuado para saciar tu “hambre bucal”.
  • Recuerda hacer pausas periódicas mientras comes para percibir si realmente estás disfrutando de la comida y si estás satisfaciendo la sensación bucal que deseas. ¡Es mejor darse cuenta cuando estás en un 4 para poder cambiar a otra cosa sin llegar a llenarse en exceso!
  • Si no te gusta lo que estás comiendo y no tienes otras opciones, prométete que la próxima vez que comas elegirás algo que realmente te guste.
  1. Has comido de manera inconsciente, por lo que tu cerebro no ha percibido la satisfacción de comer.

Aún cuando tu estómago está lleno, si estabas distraído mientras comías, tu cerebro no llegóa a disfrutar de la comida así que puedes sentirte insatisfecho. Comer conscientemente, prestando atención a la comida mientras la ingieres – incluyendo la apariencia, las texturas, los aromas y los sabores – ayuda a tu cerebro a registrar placer y satisfacción.

  1. Estabas comiendo algo que normalmente no logras comer.

El miedo de no volver a conseguir una comida en particular o sentimientos de privación de una determinada comida pueden llevar al exceso. Cuando lo que estamos comiendo es realmente escaso, como un plato especial que descubriste durante un viaje a un lugar lejano, puedes decidir  que merece la pena encontrarse incómodo por comer más. (Recuerda, sin embargo, que hay una fina línea entre el disfrute y el malestar así que puedes arrepentirse de esa elección más tarde).

Más frecuentemente, la gente come en exceso alimentos que en realidad no son escasos. Quizá estás comiendo en un restaurante nuevo. ¿Podrías llevarte el resto a casa y disfrutarlo de nuevo mañana a la hora de la comida? En una fiesta, ¿podrías preguntar la receta?

La restricción de determinadas comidas por motivos de dieta o salud pueden llevar a sentimientos de privación, hacienda difícil parar de comer. Comer lo que amas es una de las claves para romper el efecto yo-yo.

  1. Quieres seguir comiendo por una influencia externa.

Tener demasiada comida en el plato, miedo a desperdiciar comida, rentabilizar tu dinero invertido en comida, bufets libres, mantener el ritmo de otra persona, y docenas de otras influencias ambientales llevan también al exceso. La práctica del Mindfulness ayuda porque, cuando percibes la desconexión entre lo lleno que te sientes y el deseo de continuar comiendo, eres capaz de tomar la decisión consciente de sentirte bien cuando hayas terminado.

  1. Quieres continuar comiendo por razones emocionales.

Cuando el ansia no procede del hambre, comer nunca la podrá satisfacer. Comer solamente proporcionar una distracción o satisfacción temporales; cuando comes en respuesta a desencadenantes emocionales, aburrimiento, estrés, soledad, frustración u otra emoción, estos resurgirán cuando pares de comer, haciéndote comer de nuevo.

Y tu, ¿comes alguna vez cuando estás lleno?